SENTÍ SENSACIONES EXTRAÑAS

NO DES POR CIERTO TODO LO QUE TE CUENTEN PERO TAMPOCO RECHACES OTROS PRISMAS.

Hola amigos, quizás este blog sea un poco diferente y no guste a todo el mundo, pero es algo real y lo quería compartir.

Desde bastante pequeña me han gustado las películas de miedo y contar historias de sucesos ” extraños”. Cuando nos reuníamos una pandilla los fines de semana muchos días nos daba por contar sucesos paranormales.

Lógicamente a esas edades, estoy hablando de doce ó trece años, nuestras fuentes no eran lo que se puede decir fiables pero nos divertíamos y así pasábamos muchas tardes.

Desde entonces me han seguido interesando estos temas, así cómo todo lo relacionado con investigación policial y criminal. Os hago esta introducción para que os hagáis una idea de mis gustos. Bien es verdad que aunque me interesan mucho estos sucesos no soy muy creyente en lo que se refiere al más allá.

Por mis gustos he leído bastantes casos sobre este tema. La mayoría de los sucesos han podido ser resueltos de manera racional pero otros han acabado sin explicaciónes coherentes.

Un caso que me impactó fue el famoso suceso de “la casa del duende”.

Sucedió en los años 30 en un edificio del centro de Zaragoza. Una sirvienta que estaba en la cocina empezó a oír risas y voces que provenían del interior de la cocinilla de leña. La criada se lo fue diciendo a los vecinos y estos pensaron que era una invención de ella, pero al cabo de los días empezaron a escucharlo los señores de la casa que fueron propagando la voz hasta ser tan famosa la historia que intervinieron las autoridades. Todos eran escépticos pero hasta ellos mismos empezaron a oír las carcajadas y cómo el “duende” contestaba a las preguntas que le hacían. Tan impresionados quedaron que llamaron a profesionales de la época para que estudiasen el edificio y pudieran dar una explicación lógica, pero tras pasar por allí todo tipo de expertos no pudieron averiguar de dónde podía venir la voz del famoso “duende”.

Se convirtió en el primer suceso paranormal estudiado oficialmente en España y que se cerró cómo un caso sin resolver.

Ahora que sabéis un poco más de mis intereses os paso a contar una historia que me pasó hará unos tres meses.

Tenía una gatita muy mayor que estaba en casa de mi hermana donde yo me estoy quedando por cuestiones de logística al estar enferma mi madre. Un día la gatita que tenía cerca de 20 años, se levantó un poco rara y al rato no se quería mover ni comer. Inmediatamente la envolvimos en una manta y la llevamos al veterinareo aunque en el camino falleció.

Nos vinimos con una gran pena en el alma, (me supongo que aquellos que tengan animales lo comprenderán fácilmente). La gatita por las noches se venía a mi cama ó a la cama de mi hermana a pesar de tener su propio espacio. La pobre sólo quería estar cerca de nosotras.

Al día siguiente de su muerte, todo fue normal. Estábamos tristes y nos acordábamos mucho de ella.

Hacía dos noches desde la muerte de Birkiki. A mí me cuesta mucho dormir, así que cuando me fué entrando el sueño apagué la tele y me recosté. No habían pasado ni diez minutos, aun no me había dormido, y sentí ,os lo juro, cómo las patitas de Birkiki iban rodeando la cama hasta ponerse a mi lado cómo solía hacer. Tuve tal miedo que no me atrevía a moverme y no podía gritar… A continuación se vuelve a mover y me rodea la cabeza ya que muchas veces dormía al lado mío en la almohada. En ese momento si que sentí mucho miedo y pude gritar viniendo rápido mi hermana. Le comenté lo que me había pasado y cual es mi sorpresa cuando mi hermana me relata otra historia.

Me dice que ella el día antes de lo mío ó sea un día después de la muerte de la gatita, al acostarse también sintió los paseos por la cama y como le rascaba la sábana desde abajo que era lo que hacía cuando quería pedir comida. No me quiso contar nada por si me asustaba y lo dejó pasar.

La verdad es que nos quedamos muertas, aunque luego pensamos que igual la pobre se quería despedir ó no habría encontrado su camino hacia el arcoíris.

Pasaron los días y no volvió a pasar nada anormal hasta hace un día ó dos, antes de escribir este blog. Volví a sentir cómo Birkiki se paseaba por la cama y se recostaba a mi lado. Entonces ya sin tanto miedo sacudí las sábanas y paró.

Os puedo asegurar que no estaba dormida y dos años antes se me murió la otra gatita que tenía y no pasó nada. Así que no sé qué pensar….

ESTA ES MI POBRE BIRKIKI. YA NO TENGO MIEDO Y SI ESTA PERDIDA O NOS AÑORA PUES ESTÁ EN SU CASA.

Espero que esta historia os haga pensar y si me queréis enviar alguna experiencia vuestra, estaré encantada de compartirla por aquí.

Hasta el próximo blog

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