OLORES, SENSACIONES

Cada aroma te transporta a momentos vividos.

La miro y quiero guardar cada uno de sus olores a niña pequeña aunque ya tenga más de ochenta. Quiero guardar la sensación al tocar su piel, lo blandito de sus mejillas, todo lo quiero grabar en mi mente para cuando ya no esté.

En estos meses me han pasado muchas cosas por la cabeza cómo a casi todos porque creo que hemos podido conectar más con nosotros mismos. Al salir a la calle cuando bajaba a mi niña de cuatro patas me llegaban olores que me recordaban a pasajes de mi vida vivida.

Los olores a primavera me han transportado a un pueblo pequeño, a animales de granja y a buenos momentos vividos.

Ese olor a biberón para la cabrita que no tenia mamá.

El olor a lluvia en abril me transporta también a días de chimenea en casas rurales, a carne asada en leña a sopa de tetra brik que te calienta el cuerpo y a copita de vino ante el calor de las llamas con intimidad casi onírica.

¡Que importante son los olores! Un aroma a perfume de alguien que pasa te recuerda a esa persona y a ese momento vivido.

Pasar por una panadería con ese olor a pan recién hecho me lleva a esa excursión con mis padres y mi profesora “Sta Morante” y a un pequeño pueblo catalán donde almorcépa amb tomàquet” y una tortilla francesa que me supo a gloria.

Ese olor a césped mojado me eleva a esos días de niña donde con mi pichi y calcetines largos jugaba a la goma saltando y cantando al mismo tiempo que me reía a carcajadas. Al lado están mis vecinos de toda la vida. Aún hoy cuando hablamos todos, recordamos lo vivido con nostalgia, tristeza por los que ya no están y alegría al mismo tiempo por haber tenido la suerte de vivir esos momentos.

Olor a tiza, a patio de colegio, a lápices a recreo, todo eso es lo que me viene a la memoria cuando paso delante del que fue mi colegio. ¡Es curioso cómo ese olor que se escapa por la ventana del comedor colegial me transporta a todas esas sensaciones que experimenté de niña!

Así mismo me doy cuenta que nada cambia y paradogicamente todo ha cambiado. El colegio está igual que cuando jugaba en su patio con los compañeros. Cuando paso al lado me quedo mirando ensimismada sus ventanas, su pista de baloncesto, sus barrotes y la puerta de entrada donde a veces lloraba por tenerme que separar de mis padres. Mi subconsciente me transporta a esa época donde todo era tan fácil y donde mi refugio lo encontraba en mi familia.

En fin olores, recuerdos, sensacioneS……al fin y al cabo eso es la vida.

Hasta el próximo blog

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