El arte de saber más de tí. ☆☆☆☆☆

Doce puntos que te ayudarán a conocerte.

  • Invierte tiempo en tí.
  • Indaga en cada uno de tus gustos.
  • Estudia tu manera de ser con los demás.
  • Sé agradecido con el mundo.
  • Sé conocedor de tus miedos.
  • Sé compasivo con los demás.
  • Sé compasivo contigo.
  • Agradece cada día lo que tienes.
  • Reconoce cada día de lo que careces.
  • Piropea tus virtudes.
  • No te avergüences de nada.
  • Sobre todo y más importante, aprende de tus lecciones de vida.

Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro”.

James van Praagh.

¿Os habéis parado a pensar si os conocéis lo suficiente?.

Sí, sé que esa frase está en todos los libros de autoayuda y es un frase muy proclamada por los litigantes de desarrollo personal pero creo que es precisamente por eso que no la hemos tenido en cuenta y en muchas ocasiones ni nos la hemos planteado.

Oí una vez en una charla, que es muy fácil para los monjes tibetanos y sobre todo para el gran pensador que se fué a meditar en lo alto de la montaña, liberarse de cualquier tentación cuando estás sólo y no tienes nada ni nadie que te pueda tentar.

Lo mismo pienso de nosotros mismos ¿nos conocemos lo suficiente cómo para saber cómo reaccionáriamos ante cualquier situación que se nos presente?

El ser humano, que es egocéntrico por naturaleza, cuando ve algo en los demás se permite juzgar y confirmar que él nunca haría ó diría eso, sin saber que nadie es cápaz de afirmar lo que haría en curscuntancias iguales ó parecidas a sus congéneres…

Pero si eres cápaz de conocerte, de ver en lo que fallas y amas aquello bueno que tienes quizás por lo menos seas consciente que puedes caer en ciertos catastrofismos, los identificarás y quizás sólo quizás los puedas evitar.

Cuando más sabes de tí y más consciente eres de tus carencias, proporcionalmente eres más conocedor de tu fragilidad ante situaciones extremas y eso te tendrá alerta ante ellas. Pero esa persona que se cree el Dios supremo está más expuesto a caer en aquello que antes criticó.

Pero ¿cómo nos conocemos? Muy sencillo, dedicándonos unos momentos del día a pensar en ese día que estás a punto de comenzar, no en el de ayer ni en el de mañana sólo pensar en el día que comienza. Este día has de dedicar unos minutos a pensar qué cosa te hará féliz hoy, en cómo podemos hacer féliz a alguien, qué quiero mostrar al mundo, cómo quiero ser tratado y cuantas veces observo lo que tengo alrededor. Si somos sinceros y contestamos honestamente, las respuestas nos darán grandes pistas de cómo somos.

Si a la primera pregunta contestamos ¡a mi me hará féliz hoy que el jefe no venga por la oficina! pues habrás de preguntarte por qué no quieres que venga, qué te impide ser féliz si él viene, si tu haces tu trabajo y eres buen compañero por qué no te hace féliz que esté. Cuando contestes y veas que las personas no son quienes te hacen infelices sino cómo te tomas lo que esas personas hacen, serás más consciente que la felicidad sólo depende de tí.

Da igual cómo esa persona se pueda comportar contigo y cómo te diga las cosas, siempre será su problema, la manera en cómo tú te lo tomes y la manera con la que respondas o no, sí que será problema tuyo. Si eres cápaz de analizar esa respuesta, te darás cuenta que a la mañana siguiente tu felicidad no dependerá de si ves a tu jefe o no.

A lo mejor te planteas que hoy te hará féliz el acabar tu jornada y salir con tu perro a pasear y a respira aire tranquilamente. Igual también te hará féliz sonreír por la mañana al subir al autobús y decir “buenos días” al conductor.

Por eso creo que si día tras día nos vamos haciendo preguntas sencillas y contestamos con sinceridad empezaremos a conocernos más para poder trabajar en aquellos puntos que tenemos que pulir y mostrar más nuestros puntos positivos.

Si hoy te preguntas ¿cómo quiero que me traten los demás? Y contestas que por supuesto tú quieres que te traten con respeto, es posible que analices si tú tratas con respeto a los demás. Quizás te sorprendas y descubras que tú no tratas todo lo bien que se merecen a los demás. O a lo mejor te das cuenta que tú tratas al resto con respeto y ellos a tí no. Caer en eso también es autoconocerse porque tendrás que desmenuzar qué parte de tu actitud provoca que los demás no te traten con respeto. A lo mejor te percatas que la palabra “NO” no la dices lo suficiente cuando algo no te gusta. Conociendo esto de tí te será más fácil trabajar en ello a la vez que te autoconoces. Cuando conoces casi todo de tí mismo es cómo disponer de un superpoder que te inmunizará de cualquier improperio de la vida y de los demás. Ganarás porque tendrás una gran autoestima.

Digo ganar aunque puedas perder batallas. Parece una paradoja pero el perder y conocerse te hará grande porque son mucho más aleccionadoras las batallas perdidas que las ganadas. Lo importante es vencer la guerra sin luchar sangrientamente, sólo habrás ganado con total satisfacción cuando hayas aprendido de todas tus batallas combatidas.

Este es el proceso por el que estoy pasando y es sorprendente de cuan equivocada estaba en casi todas las cosas. Nunca es tarde para dedicar tiempo a conocerse.

Creo que la clave estriba en vivir el día a día..creo que ese es el gran grial escondido. Pasar cada día pensando todo lo que harías si fuera el último día de tu vida y por supuesto hacerlo.

Hace poco se me ocurrió pintarme las uñas cada una de un color que es la tendencia actual para hacer fotos y poner en práctica alguna de las lecciones aprendidas en mi curso de fotografia. Una persona me dijo que eso era de chabacanas. En otra época de mi vida me hubiera sentado mal esta crítica y a lo mejor en mi casa hubiera pensado si era verdad o no, pero ahora no me importa porque cada quien tiene un gusto y la elegancia no la da un color de uñas o la carencia de él. Además tampoco me lo tomé cómo algo personal. Si ella me lo dijo con alguna intención yo no la sentí y si lo hubiera hecho con mala intención el problema lo tendría ella porque yo me fui a casa tan contenta con mis uñas.

Nunca es tarde para aprender aunque sea aprender de tí mismo...

Hasta el próxomo viaje…

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