LLEGAR ES IMPORTANTE, PERO MAS ALECCIONADOR ES EL CAMINO RECORRIDO. ☆☆☆☆☆

“Aquellos que dicen que algo no puede hacerse, suelen ser interrumpidos por otros que lo están haciendo”

Joel A. Barker

Cualquiera que no este cometiendo errores es que no está intentándolo lo suficiente” –Wess Roberts

  • ¿Por qué no he conseguido alcanzar lo que soñaba?
  • ¡Es que tengo tan mala suerte!
  • ¡Seguro que no hubiera valido para eso!

Cuántas veces nos habremos sentado con las manos en la cabeza lamentándonos y haciéndonos preguntas y afirmaciones cómo éstas.

Nos decimos a menudo que las cosas no nos salen, que no tenemos suerte, que queríamos haber tomado otro camino pero el destino nos ha derivado a otra ruta, todo ésto no es cierto.

Estos preceptos que nos autoconvencen no son otra cosa que excusas que pone nuestra mente para no caer en la agonía de saber que realmente no ha habido esfuerzo por nuestra parte.

He perdido más de nueve mil oportunidades en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. Me han confiado veintiséis veces el tiro ganador y he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y por eso he tenido éxito” – Michael Jordan, basquetbolista profesional.

El ser humano tiene una capacidad grandiosa de adaptación cómo cualquier ser vivo, pero aunque esta condición es buena, sin duda, tambien puede suponer una cortapisa para seguir la ruta hacia nuestro sueño.

¿Cuantos de nosotros estamos donde queríamos estar cuando dibujábamos nuestro futuro? ¿cuántos de nosotros ha luchado con uñas y dientes por sus sueños más deseados? Yo he de reconocer que no.

Puedo aseguraros que soy una de las personas que mejor se adapta a los cambios y no me suponen ningún problema, trauma ó tristeza. Todos los cambios que me han venido aconteciendo en la vida han sido modificaciones que yo en todo momento he querido, pero que no suponían los deseos augurados (valga la redundancia).

He ido viviendo las etapas porque venían así, reconozco que no he ido a buscar mis sueños y he ido maleándome poco a poco a las nuevas condiciones de mi existencia. Y ésto es fundamental para nuestra vida, pero si te supone un hándicap para seguir la ruta hacia tu anhelo, se convierte en todo lo contrario.

El equilibrio es el grial de la vida pero es díficil, eso lo sabemos todos porque muchas veces no depende de nosotros y hay factores externos que nos frenan voluntariamente o no a llegar a aquello que nos motiva, pero reconozco que mis metas no han sido nunca imposibles de alcanzar y por adaptarme demasiado bien, diría yo, a todos los avatares de la vida, no me he enfocado en lo que verdaderamente anhelaba.

Nos deslumbran situaciones, personas, circunstancias que aceptamos y que nos desvían. Luego pensamos que eso que nos deslumbró se ha vuelto sombrío porque hemos puesto nuestra confianza en algo que es un espejismo y que ahora cuando el sol y la luz se ha ido, ves sólo sombras y te nublan tus esperanzas.

Nunca es tarde, eso es verdad, pero cuando analizas el problema, el contratiempo,el punto actual de tu vida, te percatas que cojiste el camino más fácil y llamativo a pesar que las indicaciones te decían que el otro un poco más empinado y oscuro te haría llegar a una cima plana, verde y llena de vida….

Analizas y reconoces que es verdad, que te han cegado pequeñas joyas de bisutería porque quizás no sabías donde estaban las verdaderas piedras preciosas.

Cuando anhelas algo no te han de despistar las cosas más brillantes que te encuentras, porque no es lo que quieres. Has de seguir con tu sueño hasta llegar a conseguirlo y si por circunstancias de la vida no llegas, estarás en paz porque sabes que habrás empleado todas tus fuerzas y herramientas para alcanzarlo. Cuando pasa ésto no nos sentimos derrotados porque todo el camino recorrido nos ha dejado tal huella que se sientes pleno.

Desde pequeña había tenido un sueño en relación a la profesión a la que quería dedicarme, pero me deslumbró otra cosa y decidí al año de carrera dejarlo para embarcarme en otro barco. Independientemente de si lo que elegí saliera bien ó mal, esa espina la he tenido y la tengo clavada por no haber seguido mi sueño.

Si lo hubiera seguido y tras estudiar, opositar y quemar todos los cartuchos posibles, no hubiera podido ser, no sentiría esta sensación de derrota. Porque cuando pones todo tu esfuerzo, empeño y disfrute en cada paso, tomas bocanadas de ilusión que te hacen seguir, pero cuando has tomado lo que te ha venido para no esforzarte, eso te queda siempre clavado.

En la vida hay que ir haciendo y cogiendo al vuelo las oportunidades de vivir que se nos presentan pero sin dejar al lado nuestros sueños.

No me lamento de nada porque llorar por el pasado no sirve y tampoco pensar en el futuro porque es incierto, pero sí que me enseñó que nunca más me desviaría de mi sueño definitivamente por coger otro camino aparentemente más fácil. Te puedes desviar en ciertas ocasiones pero sabiendo que vas a volver a recorrerlo.

Muchas veces lo más fácil no nos lleva a la meta, a mitad del recorrido descubrimos que viene una subida imposible de alcanzar y nos quedamos justo antes de la subida porque ya nos da pereza retroceder y coger la otra vifurcación.

¡¡¡No sé que me pasa a mí con los caminos, pero cualquier tema lo llevo al ejemplo de los caminos!!! Me lo tendré que hacer mirar….

No te dejes hipnotizar por sueños volátiles si éstos te despistan de tu meta. Disfruta todo el camino hasta llegar y si te has de desviar un poco, tómalo como un punto y seguido.

E.M.