¿TE HAGO UNA FOTO? #hazunafoto. *****

Cuando fotografías, sólo está la cámara, el paisaje y tu. Todo lo demás carece de importancia.

Pequeñas ventanas orientadas al pasado que te hacen retroceder en el tiempo y recordar ciertos momentos.

Cada trocito de vida reflejado en blanco y negro y en color pero todo con recuerdos felices de épocas pasadas.

Enfrentarse a algunas realidades es duro pero enriquecedor porque te enfrentas a tus peores miedos, a tus anteriores aspectos, a tus antigüos gustos, a viejas modas que ahora ves con ojos diferentes, con ojos amables y con sonrisas abiertas.

Enfrentarse al pasado en forma de fotos recogidas en un álbum es añoranza bonita. Valoras tus logros, reconoces momentos dichosos en donde no te importaría volver a estar pero con melancolia porque piensas que ahora ya no estaría la misma gente, ya no se oirían los mismos alborotos, ya todo sería distinto y ya todo cambió.

Los antigüos indios americanos y en otras muchas culturas afirmaban que al hacerse una foto el alma se iba y se quedaba retratada pasando a carecer de ella después.

Y pensando, pensando, no deja de haber algo de cierto en esta revelación.

En cada foto aprecias el alma de cada uno de los que en ella aparecen, la cámara capta tu esencia, capta aquello que tu subconsciente quiere ocultar.

Con este pensamiento he mirado detenidamente cada foto y me he dirigido a las miradas de sus protagonistas y he visto alegría, decepción, felicidad, esperanza, pena, miedo. Todo tan pequeño y tan majestuoso a la vez, porque sin pretenderlo nuestra cara refleja todo de nosotros en todo los retratos.

Haced este ejercicio si os apetece y mirad a los ojos de los que aparecen en las fotos e intentad traducir las miradas. Comprobaréis que se pueden interpretar muchas de las miradas dirigidas a cámara o dirigidas al compañero que tienen al lado.

En fotos antiguas del siglo anterior que un día ví en una exposición (no me acuerdo del lugar) aparecían las fotos de personas muertas. Era muy normal fotografiar a los difuntos sentados, tumbados o incluso en pie para ser inmortalizados. Reconozco que me impresionó dicha costumbre y desde entonces aún me fijo más en los ojos de los retratados.

Ahora es diferente porque las fotos están más editadas y la gente sabe más que antes posar para las fotos, fingir sonrisas, posturear miradas, y todo es más artificial.

Pero aún existe el arte, la sofisticación de los profesionales fotógrafos que captan el momento justo de belleza, de descuido, de belleza natural.

Quizás sea por todo ésto por lo que me gusta hacer fotos. Desde siempre ha sido un hobby escondido que ni yo misma me había percatado de lo importante que ésta profesión era para mí.

Así que me he puesto en marcha para aprender a fotografiar almas..

Cuando te haga una foto pondré de manifiesto tu alma, tu esencia, pero sólo yo podré interpretarlo.

Publicado por EL MUNDO DE AYLIN

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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