OBSERVAR, PARA APRENDER….

En los buenos momentos todo el mundo saca lo mejor de sí, es en los momentos malos o decisivos en la vida cuando cada quién se muestra tal y cómo es, sacándose la careta. Foto copiada de Píxel.

Muchas veces pienso, sin poder evitarlo, en la gente y sus comportamientos. Ahora más que nunca, escudriño detenidamente a las personas que pasan delante de mí. Pongo mi atención en sus andares, en sus vestimentas, en sus posturas… Y todo ello para aprender, sin un pensamiento preconcebido, todo lo que pueda de los demás.

Estamos en una etapa que aún siendo nuestra realidad contemporánea, no deja de ser un momento excepcional y es entonces cuando el reflejo de los comportamientos son un poco más reales.

En los tiempos duros y extraordinarios es cuando el alma y el interior de la gente refleja su luz o la falta de ella y si te paras a observar y escuchar tienes una gran lección por aprender.

Siempre he pensado que es más díficil ser mala persona que buena, pero estudiando los cáracteres he comprobado que estaba equivocada, que mi ecuación no era la correcta.

En este universo de leyes escasas para algunas cosas, excesivas para otras e insuficientes para muchas, lo verdaderamente complicado es permanecer limpio y puro de toda maldad.

Es más díficil aceptar normas, aunque algunas no nos parezcan las adecuadas, que no aceptarlas y hacer lo que te da la gana.

El mal y el bien son separados por una línea casi invisible que es nuestra conciencia. Porque el temor al castigo en algunos países no existe. Foto extraída de Píxel.

Os voy a contar una experiencia curiosa y que de alguna manera viene a apoyar lo que digo. Tenía una perrita que ya murió, y me fuí una tarde al centro de la ciudad a dar un paseo. Mientras que yo entraba en una tienda la persona que venía conmigo se quedó en un pequeño parque que había delante de la tienda. Mi acompañante soltó un momento a la perrita y aunque era mayor y no corría, bien es verdad que estaba prohibido llevar a los perros sin correa. Salí yo de la tienda y justo en ese momento oímos una voz a lo lejos de un policía local amonestándonos por tener la perrita suelta. Yo me puse muy enfadada más que nada por la manera de llamarnos la atención, pero mi acompañante que era mucho más consecuente que yo, me dijo, tranquila que tiene razón, aunque la perrita no se mueva de nuestro lado está prohibido y hay que aceptarlo.

Nos fuimos a seguir pateando las calles por el casco antiguo y volvimos a pasar por el mismo parque. Vemos el coche de policía aparcado y en el parque un grupo de jóvenes, de esos que viven por las calles y ocupan casas, con sus perros sueltos y el mismo policía que nos increpó estaba allí apoyado sin decirles nada.

Yo volví otra vez a ponerme de los nervios y pensé que al fin y al cabo denunciar a estos jóvenes sin dinero no era lo más conveniente para el ayuntamiento porque no pagarían la multa por falta de solvencia, pero multarnos a nosotros era más aconsejable porque sin lugar a dudas pagaríamos la multa por el compromiso, que cómo ciudadanos, aceptamos. Haríamos lo que se ha de hacer, aceptar las normas.

El que hace el bien es un héroe moderno que ha de luchar diariamente con basura, con irregularidades, con corrupciones, con envidias, con parásitos, con negligencias. No caer en todas estas malas artes sólo es cuestión de conciencia.

Ni siquiera los malvados tienen miedo al castigo pues éste es insuficiente. Da lo mismo matar a una persona que a cinco, da lo mismo robar que no robar, si sustraes 400 euros o menos es una falta para el código penal y a partir de 400€ ya es delito. Cómo en este país, si no han cambiado las leyes, las faltas no son reflejadas y los delitos no son acumulables, todos los fuera de la ley campan a sus anchas. Y en el peor de los casos las cárceles de nuestro país son muy “acogedoras”. En fín, quien no delinque es porque su buena conciencia es más fuerte que su falta de ella.

Por otro lado para qué preocuparse de mantenerte limpio y correcto en la vida si al fin y al cabo las cárceles españolas son hoteles de cuatro estrellas que pagamos todos los españoles.

Es triste carecer de libertad pero más triste es sufrir por el asesinato de un ser querido, por el robo a una persona mayor, por la violacion a personas indefensas……. Foto extraída de Píxel.

He seguido mirando a las personas pasar y sigo imaginándome sus historias, la vida que hay detrás de cada una. Por un momento he cavilado si lo que había expuesto era demasiado duro y la naturaleza humana no era tan letal cómo había sentenciado, pero no, desgraciadamente no estoy equivocada.

Ya no tengo ganas de dar consejos, ni soy nadie para darlos, porque cada quien es responsable de sus actos. A esta altura de la película lo que hay que hacer es ir a por los malos con todas las armas legales de las que disponemos, insistir, insistir cómo un grano en el culo que molesta mucho pero no mata, para que cambien las leyes. Denunciar, dejar en conocimiento todo lo que nos denigre….. Etc, etc. Porque cómo dijo Albert Einstein “el mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad”.

El que no impide el mal ocasionado ante sus ojos es tanto o más culpable que el que lo ocasiona. Foto extraída de Píxel.

Tenemos toda una vida para exigir lo correcto y lo que nos merecemos..

Publicado por El mundo de Aylin.

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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