Publicado en Entretenimiento

Tranquilidad visual, también en nuestro trabajo.

Tener todo ordenado y a mano en tu puesto de trabajo dice mucho de ti. Foto de Elena. M

El otro día dedicada un blog a la tranquilidad visual de nuestro hogar. Del mismo modo que esa paz visual nos abstrae del estrés que nos provoca la vida diaria, así mismo ocurre en nuestro espacio laboral.

Ya sea en una cadena de montaje, en un despacho, en un obrador, en una tienda o en tu propia casa, estemos en el espacio que estemos dentro de nuestro puesto, es necesario un orden, una percepción líneal de todos los elementos para poder realizar nuestras funciones de una manera ágil y cómoda.

Está comprobado que cuando todo está organizado, cuando cualquier objeto necesario está al alcance de la mano, cuando cada cosa tiene una ubicación, la productividad crece, el ambiente colectivo es más distendido y pasan más rápidas las ocho horas de nuestra jornada.

Orden en todos los ámbitos. Todos necesitamos unas directrices claras para actuar, necesitamos saber nuestras funciones, necesitamos una pirámide de mando a la vista. Necesitamos ser conocedores de los mandos a quien dirigirnos sin saltar ningún escalafón. Necesitamos tener unas ciertas normas de actitud que no den lugar a dudas. Todo ello nos aporta seguridad, tranquilidad, sensación de orden y seriedad.

La mesa de tu despacho o tu puesto de trabajo ha de tener las cosas necesarias para desempeñarlo. Encontrar lo que necesites en pocos segundos equivale a productividad, no sólo a nivel empresarial sino a nivel personal porque desemboca en ahorro de energía y nos facilita nuestro trabajo.

El tiempo es tu bien más preciado. Invertir tu tiempo en lo que más te gusta es tu verdadera fortuna. Foto de Elena. M

Igual que en nuestras casas cada objeto ha de tener una ubicación, igualmente en nuestro espacio laboral cada papel, documento, ordenador, boli… etc ha de tener un sitio establecido. No hay mayor sensación de desorden y negligencia que ir buscando un documento y no saber donde está, o no saber la función que cada persona ejerce. En las empresas grandes no acontece, pero en las pequeñas empresas familiares regentadas por jefes carentes de experiencia si no hay un claro organigrama de las funciones de cada uno, puede provocar en el grupo, confusión, desgana y caos.

Cuando los trabajadores son conocedores en todo momento de quien hace qué, todo se desenvuelve más fácilmente. Cuando cualquier problema tiene un responsable que lo gestione, todo fluye, el compendio de estos puntos ofrecen una imagen seria y moderna de la empresa.

Cualquier cambio ha de ser comunicado a las personas a las que va dirigido y poner algún documento en panel de notificaciones por si alguien no estaba presente en el momento del aviso, que lo pueda ver escrito. Ese panel informativo tan común en cualquier corporación es sinónimo de responsabidad, de profesionalidad y de seriedad y por ende forma parte de esa tranquilidad visual que aporta la empresa. .

Cada uno de estos puntos desempeñan un papel crucial para esa sensación de bienestar que queremos transmitir.

Todo ello generará tranquilidad visual a la vez que hará de tu puesto un lugar agradable. Saber tus cometidos, tener todo lo que necesitas a mano, delimitar espacios, en conjunto, todo ello hará agradable tu vida laboral y el ejercicio correcto de tus funciones.

Esas empresas en las que no queda claro quien manda, quien es el encargado, a quien has de solicitar vacaciones, son empresas decadentes y mal gestionadas. Cuando van apareciendo diferentes personajes, algunos ajenos a la empresa, y cada quién dice una cosa diferente a los empleados, es una situación incómoda para todos y ocasionan confusión. Esas empresas aportan una imagen poco seria y lo que es peor, están destinadas al fracaso irremediablemente.

El desorden te distrae, te relentiza, te disgusta y de una manera inconsciente disminuye tu ánimo de trabajo.

No hay más productividad en el trabajo que estar a gusto en él. Cuando todo confluye, cuando el respeto predomina, cuando la organización es norma irrevocable, cuando las órdenes son claras, entonces el ambiente laboral es el adecuado. Foto de Elena. M

La luz que entra por unos buenos ventanales, cómo en tu hogar, te aporta la energía necesaria para empezar el día un poco más positivo.

Hay negocios de hace muchos años que están ubicados en lugares oscuros y no son permisibles ciertos cambios, pero aún así se puede diseñar un espacio limpio y agradable, teniendo en consideracion los puntos anteriores.

Cuando alguien quiere cambiar la ubicación de su negocio y emprender una nueva etapa, todas estas cuestiones son obligatorias. Cuánto más a gusto trabaje el personal más productivo será.

Otra cuestión importante y que entra dentro del tema de hoy, es la ubicación de un espacio para el café, para el relax, un espacio para disfrutar de ese tiempo de descanso que marca la ley laboral. La definición de un lugar donde parar esos diez minutos y tomar el bocadillo, comer o simplemente un lugar donde cambiar impresiones en el periodo de descanso, es tan importante cómo un buen plan de seguridad e higiene en el trabajo. Cada vez es más común que las empresas de nueva creación tengan en cuenta este punto. Porque todos sabemos que cuando estás a gusto en el trabajo rindes mucho más.

Es muy importante, visualmente hablando, que el espacio del que disponemos se vea diáfano, se sienta agradable y es sumamente necesario un buen ambiente. Ésto se consigue escuchando las necesidades de quien está ocupando un puesto de trabajo en concreto. Haciendo preguntas se obtiene la información necesaria para cubrir las necesidades de quien está en él y lo que no sea cómodo o ergonómico para el desempeño de sus funciones, sólo esa persona lo reconocerá mejor.

Si la sra. de la limpieza necesita un nuevo carro para llevar los productos y utensilios de limpieza, hay que preguntarle a ella y a otros compañeros. Has de escuchar cuál sería el carro más cómodo para trabajar. Todas las opiniones son buenas y útiles para adquirir el modelo más adecuado para el trabajador y asequible al presupuesto de la empresa.

Pero siempre pasa igual, el que no va a trabajar en ese lugar es quien lo elige, el que pide las sillas de oficina es aquel que no se va a sentar en ellas, el que escoge uniformes seguro que es quien no los va a llevar… Y así en muchas ocasiones. Por no preguntar a quien va a utilizar ciertos elementos, los negocios se topan con obstáculos y trabajar se convierte en un suplicio y en una queja constante.

Cuándo la necesidad de unos pocos prevalece sobre las necesidades del conjunto todo es caótico. ¿Cuándo se van a concienciar los empresarios que trabajar a gusto es sinónimo de productividad y con ella mayor ganancia global?.

¿De qué te vale tener un despacho grande por ser jefe, cuando apenas vas por la oficina? Has dejado el lugar de trabajo de tus empleados muy pequeño, sin sitio para almacenar debidamente los documentos, sin sitios delimitados y todo por tener tú un gran despacho. Finalmente ese despacho que quizás pisas tres veces al año sirve cómo trastero. Estos puntos tan importantes y coherentes son ignorados en muchos casos prevaleciendo la comodidad de uno por encima de la de muchos.

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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