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PERO ¿QUIÉN ANDA AHÍ? III PARTE.

Pasaron los días y todo parecía tranquilo. No había ningún fenómeno anormal, a excepción de la puerta del armario y los pasos que oían de vez en cuando.

No juzgues a nada ni a nadie por la apariencia…..(foto de Elena. M)

Se estaban empezando a acostumbrar, aunque no dejaba de ser todo un misterio. Los hijos se lo creían, a veces dudaban, pero ¿Qué hay que hacer en estos casos? Tampoco sabían cómo proceder en situaciones así.

En un momento de la conversación el señor me dijo:

__Creerás que estoy loco, que estamos ya viejos y que no hay quien se lo crea, pero te puedo jurar que lo que te estoy contando es totalmente real. He sido siempre un hombre de ciencia y estas historias me parecían charlatanería inventada para vender historias, pero te puedo certificar, Elena, que todo es cómo te lo estoy narrando__.

La verdad es que yo me lo quería creer. Pensaba para mí, que hay cosas que no vemos y existen y hay misterios en la vida que no tienen una explicación lógica pero son reales….

Un buen día estaban todos reunidos en la casa, los dos hijos y las parejas de éstos y ya casi no hablaban del tema porque esos episodios pasaron a formar parte del día a día. Tanto era así que hacían bromas sobre “el nuevo integrante de la casa”.

La señora estaba terminando de hacer una ensalada en la cocina y en un cuenco redondo echaba los tomates, específicó lo de los tomates, porque ella nos dijo que jamás olvidaría el momento. De pronto la ensaladera empezó a girar sobre sí misma cómo una peonza, hasta caer al suelo.

Ella dió un grito y todos acudieron a la cocina encontrándola en el suelo sentada, con la tez blanca e ínmovil y la ensalada esparcida por el pavimento. Ella les contó el nuevo episodio y preocupados volvieron todos al salón.

Una realidad y dos maneras de mirarlas.(fotos de Elena. M)

Algo pasaba, de eso estaban todos seguros y ya había que tomar la decisión de vender la casa, porque ahora su madre había salido ilesa, pero cualquier día podría ser peor y las consecuencias más graves.

El compañero de cama de mi padre y su esposa estaban reacios a abandonar el piso, que durante tanto tiempo habían habitado, pero los sucesos que iban aconteciendo no podían ser ignorados.

Así que finalmente vendieron el piso y compraron una nueva vivienda en la que llevaban ya cuatros años. En estos años no había habido ningún episodio extraño.

Nunca supieron el motivo de esos fenómenos, ni quisieron indagar más en el tema. Siempre será un misterio lo acontecido.

Una mañana, estaba con mi padre y entró el hijo médico del señor con quien hasta ese día yo no había coincidido. El señor Juan le comentó que me habían contado lo del otro piso, a lo que el hijo me miró y subió los hombros.

Me dijo que fué algo inexplicable y que si otras personas hubieran narrado lo acontecido, es posible que no lo hubiera creído, pero sus padres no eran mentirosos y de que algo pasaba, estaba seguro. Ni él, ni su hermano habían presenciado ningún fenómeno extraño en todos los años que vivieron en el piso pero en cualquier caso no dudaban en ningún momento de sus padres.

Yo no podía articular palabra, porque por un lado no me lo podía creer, pero por otro lado no parecían unas personas capaces de divulgar sucesos irreales y que, por otra parte, podrían catalogarlos de locos.

Esa es la historia… Quien quiera que se la crea y quien no….. Que tenga cuidado!!!!

Finnnnnn?

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

2 comentarios sobre “PERO ¿QUIÉN ANDA AHÍ? III PARTE.

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