Publicado en Entretenimiento

Para aprender, perder….

Llega un momento en la vida, que los sucesos de tu alrededor y los tuyos propios, se relatibizan. A las cosas que antaño te parecían cruciales, ahora no lo son tanto, los defectos imperdonables de los demás, ahora se te antojan más pasables e incluso las cortapisas que te ponías ti mismo ya han desaparecido.

Y es que cuando creces, cuando te has caído muchas veces o cuando los sucesos de tu vida te han mostrado irremediablemente la realidad y que nada es tan grave ni tan importante cómo para perder el sueño, cuando eres consciente de ésto, es cuando concedes importancia a lo que innegablemente la tiene.

Esta consciencia te llega cuando, desgraciadamente, se te presentan episodios desgarradores en tu vida, cuando tu dolor es tan grande, que todo lo anterior te parece irrisorio, cuando abres tus ojos a las pérdidas y lo anterior se te antoja banal.

Y desgraciadamente así es el mundo y así nos presentamos nosotros. Somos capaces de creer en cosas, a priori, imposibles y no somos capaces de darle a la vida el protagonismo que se merece.

Nos pasamos los años demostrando orgullo, abusando del poder, menospreciando a los más débiles, insultando a los menos exitosos y sacando puntilla a todo, que cuando creemos que hemos llegado a la copa del álamo, entonces el destino nos da una bofetada que nos hace caer en picado.

La verdad es que tras leer mucho sobre el porqué de ciertas actitudes ante la vida no me queda claro el motivo de nuestra absurda postura ante ella. Nuestra trayectoria vital, la vivimos cómo un castigo más que cómo una bendición.

No hace mucho me adentré en el tema tan apasionante de la llamada “rueda de la vida” y empecé a profundizar en este tema y a hacer el ejercicio en sí, quedándome muy asombrada del resultado.

A groso modo y para quien desconozca que es esta rueda, comentar que es una herramienta que te permite exponer ante un papel los aspectos importantes de tu vida. Cómo base, un círculo, y has de ir rodeándolo y marcando, cual quesito del trivial, las parcelas que componen tu vida. Dando puntuaciones del 1 al 10 irás marcando puntos hasta la unión de éstos a final. El resultado y su interpretación te ayudan a comprender tus prioridades equivocadas o no, ante tu vida.

Imagen extraída de Pínterest.

Esta es un explicación muy poco profesional y superficial, porque hablar de mi rueda de la vida y su resultado daría para otro blog bien extenso.

Pero sí deciros, que el resultado de dicho ejercicio pone de manifiesto la importancia o no que le confieres a todo tu mundo.

La naturaleza humana es tan soberbia que para “querer, perder”.

Para amar de verdad has de haber perdido el amor, para valorar tus piernas has tenido que dejar de andar, para valorar tu salud has tenido que perder dinero (ésto va por aquello que se dice, cuando no te toca la lotería, te consuelas porque tienes salud) . Somos tan presuntuosos, que hasta que no pierdes, no valoras tu grandeza.

Pero así hemos sido durante toda nuestra existenca y la pinta que tiene la cosa es que así seguiremos.

Luego un buen día nos llega un suceso mundial cómo el que estamos viviendo y es cuando abrimos los ojos cual “tarsero fantasma” y empezamos a acordarnos que hay parques para pasear, que hay tiempo para disfrutar, que hay margen para no ser tan puntillosos, que no vemos a nuestros seres queridos lo suficiente…… Y así nos compadecemos de nosotros mismos por no haber dado la importancia que se merecen a todas las cosas que nos rodean en la vida.

Así nos quedamos cuando somos conscientes de nuestra absurdez ante la vida. Imagen extraída de Pínterest.

Pero, no os equivoquéis, porque cuando todo vuelva a su ser seguiremos siendo los mismos desagradecidos que antaño. No habremos escarmentado, de eso estoy totalmente segura.

Esas frases hechas tan manidas que me hacen vomitar, son a la vez las más sabias. “vive tu día cómo si fuera el último” “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”……. me exasperan, no por las frases en sï, sino porque a nosotros nos entran por un oido u ojo y nos salen por el otro oído u ojo.

Bueno por hoy basta de sermones y tengan ustedes, caballeros y señoras, un bonito día.

A veces, hay que ser un poco demonio para sobrevivir entre tanta maldad.

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

5 comentarios sobre “Para aprender, perder….

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