Publicado en Entretenimiento

MUÑECA ROTA

Una anciana caminaba hacia su casa con paso lento pero firme. Pasó delante de unos contenedores de basura y vió tirada en la acera a una muñeca rota. La miró por un momento y sintió pena a sabiendas que era una muñeca y no podía sentir.

Sin saber la razón de este pensamiento cogió a la muñeca, los trozos que estaban a su lado y lo metió todo en su bolso con la intención de repararla en casa.

Sintió mucha pena porque pensó que alguna vez esa muñeca, ahora rota, habría hecho feliz a alguna niña y quizás esa pequeña se sintiera feliz confiándole sus secretos más íntimos.

Intentó pegar pieza por pieza de tal manera que pudiera ser la muñeca que fué aunque tuviera las señales de su cura. Cuando la reparó la puso encima de la cama y la miró.

Esta anciana vivía sola pues perdió a toda su familia en un accidente y desde entonces caminaba en soledad por las calles intentando sacar su dolor. Cuando llegaba a casa se hacía un té y se quedaba horas y horas pensando en su vida.

Nunca quiso la ayuda de nadie y se encerró de tal manera en su duelo y su mundo que perdió cualquier contacto con las personas de su entorno. Pero a ella no le importaba porque su dolor era tal que, cómo la muñeca, estaba rota.

Mirando de nuevo a la muñeca empezó a confiarle sus pensamientos y comenzó a sincerarse con ella.

Pasaba los días hablando y hablando y liberándose de todos sus fantasmas, sus miedos, sus agonías y aunque sólo salía a la calle para comprar lo básico se sentía una mujer diferente.

Contándole sus penas a la muñeca rota se empezaba a liberar de tal manera que empezó a tener ganas de llamar a amigos, contactar con familiares y poco a poco empezó a involucrarse en la vida de sus seres queridos que a su vez la recibieron con los brazos abiertos.

Daba gracias por la adquisición de la muñeca de una manera tan accidental y comprendió que por muy rota que esté un alma siempre puede ser reconstruida.

Las palabras que no se dicen te oprimen, los sentimientos que no se expresan se enquistan dentro de ti, las lágrimas no derramadas te ahogan el alma y los perdones no dados te entierran en vida. Has de sacar todo lo que tienes dentro de tí para poder reconstruir todos tus pedazos.

Los corazones dañados se pueden recomponer pero el alma rota requiere de una mayor benevolencia para ser reparada.

Por muy muñeca rota que te sientas eres importante para alguien. Para alguna persona serás tan crucial que volverá a amar, reir, sentir y vivir por ti. A la misma vez tú tambien, muñeca rota, volverás a amar, reir, sentir y vivir porque el alma es benévola y jamás te abandona aunque tengas el corazón partido en mil pedazos.

Cuando eres consciente de que la vida acaba, que no estás aquí para siempre, tus sentimientos son más volubles para que les des voz, que les ayudes a expresarse porque cuando te das cuenta que todo, tarde o temprano muere, te conviertes en un ser mejor.

Cuando alguien es consciente que su tiempo está acabando necesita vivir sus dïas al máximo y aprovecha cada segundo en preocuparse por él y los suyos sin desperdiciar ni una milésima de su tiempo en malos rollos, no se detiene en juzgar, criticar insultar, ni dañar, por contra, quien sabe que va a morir pronto saca su alma a la calle para ofrecerla en cada aliento.

Elena. M§

Respeta para que te respeten, no juzgues porque nadie está en los zapatos de nadie y no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti.

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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