Publicado en Entretenimiento

El perdón no te hará libre

El perdón te hará libre”. Esta frase que he oído siempre a mis mayores me parece que no está del todo acertada. No se puede vivir toda una vida con rencor pero el olvido, a veces, hace que de nuestra mente se liberen sentimientos agónicos que no hemos de olvidar. Bajar la guardia ante la gente que aprovecha nuestra bondad es negativo para nosotros porque ante todo nos merecemos ser dueños de nuestra vida.

Vivir con el fantasma del pasado y querer venganza para aquellos que nos hicieron daño está pasado de moda y no es lo más aconsejable para nuestra estabilidad mental siendo lo más idóneo pasar página aunque eso no quita que estemos alerta ante aquellas malas acciones que alguna vez alguien tuvo con nosotros.

He pensado mucho últimamente en aquellas personas que consciente e inconscientemente me pudieron hacer daño gratuitamente y reconozco que no guardo rencor a ninguna de ellas pero jamás he podido olvidar las flaquezas que tenía por entonces y que me impidieron reaccionar con ímpetu y con responsabilidad hacia aquellos que se divertían con el acoso ajeno.

Muchas son las personas que no se merecen el perdón porque perdonando no se enseña a nadie. Pasar por alto las ofensas del otro ayuda a que esa persona no cambie, tampoco les ayuda el enfrentamiento pues es eso lo que quieren, lo único que enseña al que no sabe es la indiferencia. Sigo pensando en mi pasado y estoy segura que si a muchas de esas personas las hubiera ignorado en vez de haberlas enfrentado éstas hubieran cambiado o por lo menos hubieran cambiado conmigo.

Ahora con la madurez y con la cabeza un poco más amueblada defiendo la no revancha pero también defiendo el NO olvido. No olvido para no caer en los mismos fallos, para no quedarte con ese nudo en la garganta cuando alguien te falla y el no olvido para no caer en el mismo desdén y la misma impotencia de antaño.

Nunca he sido vengativa ni creo que se gane nada con ello por lo que a veces se me ha olvidado desconfiar a las primeras de cambio y tener reticencia ante aquellas personas nuevas en mi ámbito personal o laboral volviendo, muchas veces, a caer en las redes de alguna de estas personas, pero ahora que he educado mi mente para no olvidar siento que estoy mucho más preparada a guardar las distancias sobre todo al principio y sé que tengo mucho más control de mi vida.

No olvidar me trae paz, tranquilidad y me inyecta fuerza ante lo inesperado de la vida.

E. M§

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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