Publicado en Entretenimiento

Subiendo escalones…

Siempre hay que ascender para llegar. Si te quedas en un escalón por siempre no llegarás a ninguna parte. Y hay veces que pararse no es una opción.

Página en blanco que poco a poco se llena de lágrimas de felicidad porque has logrado subir un pequeño escalón. Ese diminuto escalón vencido te proporciona el motor que tanto necesitas.

¿Quién dijo que los pequeños logros no cuentan? Un todo está compuesto de micropartes que suman y suman. Cualquier pequeño grano compone una playa y por minúsculo que sea sin él el resultado no tendría sentido.

Así nos sentimos cuando conseguimos algo por nosotros, cuando un pequeño esfuerzo acaba en recompensa y eso es lo que cuenta. ¡Cómo es la naturaleza humana! A pesar de todos los defectos que nos hacen crueles, algunas veces, gozamos de un afán de superación extraordinario y si esta virtud la empleáramos en hazañas buenas seríamos los más afortunados del planeta.

Hoy empieza un nuevo rumbo que con seguridad cambiará tu vida y ese cambio siempre será para mejor. Cuando la vida te regala oportunidades cógelas al vuelo porque no sabes cuándo habrá otras y si esas otras serán adecuadas para ti.

Te sientes en continua contradicción porque respiras felicidad por un lado y terror por el otro, pero no acojas al miedo con temor porque serás un irresponsable. Si no sintieras ese pavor a los nuevos comienzos no serías humano y piensa que todos los que lograron su éxito más nombrado tuvieron el mismo temor que tú.

Llevas ya demasiado tiempo en la retaguardia sin atreverte a luchar en primera linea de fuego y aunque quizás sea más seguro es, sin duda, el ocaso de tu existencia . No se puede vivir sin andar camino, sin dejar que las aguas fluyan, sin dejar que los campos florezcan. El estancamiento es la muerte.

¡Cuántas personas caminan cómo robots día tras día! Aún en la monotonía de nuestra existencia diaria tenemos que buscar la novedad porque sino nos espera la desesperación y la locura. Cualquier innovación por pequeña que sea trae chispa a la vida.

¿Y cómo logras extraer pequeñas alegrías dentro del océano de la rutina? Venciendo la pereza, actuando en contra de nuestro corazón y haciendo caso a nuestra mente. Hay que luchar y luchar mucho porque las ganas de vivir nos abandonan en muchas ocasiones pero dejarnos vencer es lo más bajo que puede experimentar el ser humano.

No seas egoista contigo y lucha, vence o no pero lucha de la manera que sea. Piensa por un momento en aquello que más deseas y sé sincero contigo mismo en la respuesta. Después hazte las preguntas ¿Es imposible llegar? ¿Han logrado hacerlo otros? ¿Esas personas que lo han conseguido son de otro planeta o están compuestos de alguna otra materia distinta a la tuya? Las respuestas serán las que te contesten por sí mismas y tú habrás resuelto la ecuación más importante de tu vida.

Las ganas aunque no las tengas, el ímpetu aunque la desidia te arrope ahora, el empoderamiento aunque el sometimiento en este periodo de tu vida gane la batalla es lo que necesitas cambiar para renacer. Si otros han podido tú puedes sin excusas.

E. M§

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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