Publicado en Entretenimiento

El viejo libro..

El otro día cayó en mis manos un libro que hacía mucho tiempo que no ojeaba y me quedé un buen rato releyendo sus páginas. Era un libro de parapsicología que describía una series de episodios bastantes inquietantes que produjeron en mi un cierto desconcierto. Este tema me vino otra vez a la cabeza y reconocí que a pesar de que soy bastante miedica con estos temas paradójicamente me atraen con una fuerza que no puedo controlar.

Aún hoy con mis años quiero creer que hay vida después de la muerte aunque no sepamos qué tipo de fuerza paranormal nos espera. Muchos son aquellos que defienden que han tenido experiencias extracorpóreas en sus vidas pero pocos son los que las han experimentado.

Cuando era una niña fuimos a visitar a unos parientes de mi madre que hacía tiempo que no veíamos. Eran unos tíos y una abuelita muy anciana. Mi abuelita siempre estaba vestida de negro con un pañuelo también negro en la cabeza, (antes las personas mayores que habían perdido a algún familiar iban de luto casi toda su vida), y al llevar siempre este pañuelo en la cabeza la llamábamos cariñosamente “la abuelita del pañuelo”.

Tras abrazarnos todos y mientras mis padres hablaban con mis tíos mi abuelita me llamó a parte y me dijo: -cariño ten mucho cuidado cada vez que cruces la carretera porque tendrás un susto muy fuerte y podrá peligrar tu vida- yo me quedé de piedra pero por otro lado pensé que cómo estaba tan mayor quizás era algo típico de las personas mayores.

Pasaron esos días de vacaciones y llegamos a casa sin apenas acordarme de lo que la abuelita del pañuelo me había dicho. Una mañana iba para el instituto y crucé por un paso de cebra cuyo semáforo estaba en verde para los peatones y para los que venían de lado estaba en ámbar, de tal manera que un autobús no me vio y me atropelló. Por suerte no iba deprisa porque era zona escolar y sólo recibí algunos moratones y poco más, fue un susto más que otra cosa. En ese momento no caí en la cuenta de la advertencia de mi abuelita pero cuando por la noche ya estaba en la cama más tranquila no pude por menos que acordarme de las palabras dichas. No le pude dar una explicación lógica al episodio..

Quizás casualidad dirán algunos pero a mi me planteó ciertas dudas y me hizo adentrarme más en este tema que ya de por sí me apasionaba. Se lo conté a mi madre y ella a su vez me dijo que ya otras veces la abuelita había augurado episodios que luego habían acontecido tal y cómo los había contado . Mi madre le quitó un poco de importancia para que yo no me preocupara pero a mi este acontecimiento se me quedó grabado para siempre.

Otro día, ya en pareja, experimentamos un episodio muy raro y espeluznante más que por el hecho en sí porque ambos e individualmente lo habíamos experimentado de igual manera. Yo me desperté a media noche porque sentí frío y cogí la colcha que estaba a los pies de la cama. Al cabo de un rato otra vez sentí frío y otra vez la colcha estaba a los pies de la cama y yo no recordaba haberla puesto allí ya que era invierno y no hacía calor. Cuando me incorporé me tuve que tapar corriendo porque había vislumbrado una figura humana en la penumbra que me paralizó. Me tapé todo lo que pude y me abracé a mi pareja a modo de protección y así me dormí hasta la mañana siguiente. Desayunando ambos empecé a contarle mi experiencia nocturna y vi que mi pareja se ponía blanca. Le dije qué es lo que le pasaba y me contó que él había experimentado lo mismo anoche… De hecho no iba a contarme nada para que no me sugestionara pero que también había visto una sombra humana al levantarse de la cama y que también le inquietó por lo real de la aparición. Ambos nos miramos admitiendo que nuestra experiencia paranormal se quedaría dentro de los muros de nuestra casa porque nadie nos iba a creer.

Hay tantos adelantos diarios que no conocemos, hay tantos misterios en la vida que aún desconocemos cómo para no plantearse que quizás eso que defienden algunos de la vida después de la muerte sea totalmente cierto. Yo por mi parte creo que hay algo de cierto en todo esto y que no me gustaría experimentar más episodios de esta índole aunque no pararé de leer sobre ello.

E. M§

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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