Publicado en Entretenimiento

La paja en ojo ajeno..

Siento rechazo por la falsedad, por la crueldad y por toda aquella naturaleza humana que es superflua y maligna. Con los años me he convertido en alguien exigente y coherente con mi manera de pensar y eso me ha traído más soledad que otra cosa, pero no se puede estar toda una vida agradando a los demás a costa de tus propias necesidades.

Desnudo mi alma porque estoy harta de callar, de quedar bien, de decir siempre lo correcto y no permitirme ningún error. Te digo que soy la mejor de las personas si tu honestidad te precede sino seré un alma vacía para ti. No quiero tus halagos si no son sinceros, no quiero tus consejos si éstos no son constructivos y si te he decir una verdad te la diré sin dañarte pero no te ocultaré cosas por el bien quedar. Los años me han servido de escuela para sanar mi alma y con dicha sanación he depurado mis necesidades y ahora tengo la necesidad de hablar y escribir aquello que me haga feliz aunque a otros no les parezca bien.

Toda mi vida he carecido de autoestima o si la tenía estaba por los suelos porque siempre me he comparado con los demás que creía mejores que yo. Esta manera mía de pensar no fue algo espontáneo sino que sibilinamente se me inculcó hasta tal punto que lo llegué a aprender cómo las tablas de multiplicar. Mi familia es la única que me ha apoyado desde que tengo uso de razón y eso se ha completado hasta sus últimos soplos de vida. Cuando te vas haciendo más mayor y compruebas que la vida es un engaño, te das cuenta el tiempo perdido en banalidades hechas por agradar a los demás.

¿Pero qué motiva esta postura? Quizás la necesidad de aceptación y si lo pienso detenidamente no hubiera sido necesario porque las personas de las que quería amor no merecían la pena. He tenido muchas almas pegadas así que se sentían grandes a costa de mi empequeñecimiento y ahora lo pienso y me enrabieto porque nadie debería sentirse así.

Ahora le diría a mi yo pasado que pensase muy detenidamente qué le aconsejaría a esa persona querida que le pide desesperadamente consejo sobre cualquier cuestión. Esas palabras que le diría son las que yo he de aplicarme a mi misma. Solemos ver la paja en el ojo ajeno y la viga en el nuestro no la vemos. Es más fácil detectar los fallos y virtudes en los demás que en nosotros mismos y así pasamos la vida intentado hacer felices a otros a costa de nuestra propia felicidad.

E. M§

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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