Publicado en Entretenimiento

Según el cristal

Todo lo que vemos, oímos, sentimos y olemos es producto del cristal con el que miramos, por eso cuanto más limpio lo tengamos más libres y reales seremos.

Todo lo que vemos a nuestro alcance es susceptible de ser interpretado de una manera u otra dependiendo de lo libre de prejuicios que estemos y de nuestra personalidad. Cuando emitimos un juicio sobre algo o alguien lo hacemos basándonos en nuestro bagaje aprendido, si éste está lleno de malos sentimientos, prejuicios o ideas infectadas preconcebidas entonces esa realidad estará distorsionada y emitiremos juicios de valor erróneos.

Siempre interpretamos los hechos a través de nuestro propio embudo por eso a veces vemos lo que queremos ver y no lo que es en realidad.

Nos permitimos ciertos márgenes con nosotros y no tenemos ni un ápice de manga ancha con los demás opinando lo que nos viene bien aunque nuestra verdad no sea la correcta.

Hay mucha gente hipócrita que enjuicia las acciones de otros de diferentes maneras según a quien estén juzgando y esa injusticia siempre me ha parecido patética.

Las injusticias legales me repatean y cómo en pro de las mismas se realizan enormes iniquidades.

Ninguno de nosotros estamos exentos de juicios de valor sobre alguien, lo que diferencia a una persona justa de la que no lo es es precisamente la imparcialidad. Son muy pocos los que ven sus propios defectos antes de enjuiciar los de los demás, por eso cometen daños a terceros con sus propias realidades distorsionadas.

Estoy harta de aquellos que juzgan sin saber, critican sin conocer, sentencian sin pruebas y aleccionan sin pudor cuando la mayoría de estas personas tienen más muertos en el armario que aquellos a los que juzgan.

En pro de la justicia se han cometido las mayores injusticias del mundo y en pleno siglo XXI no se ha cambiado en nada. Todo está encuadernado de diferente manera pero el libro es el mismo. Cometemos los mismos errores una y otra vez.

Cómo dice el refrán «quién esté libre de pecado que tire la primera piedra». Estamos repletos de cristales distorsionados que enfocan lo que queremos ver asumiendo verdades en otros que quizás sean falsas pero es más suculento pensar así.

Antes de hablar sobre alguien mírate al espejo y si aún así te crees mejor que él sigue callado porque nadie sabe las circinstancias que lo llevan a actuar así.

E. M§

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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