Publicado en Entretenimiento

Oda a una madre

Aprendí a andar porque me enseñaste con tu paciencia infinita.

Hablé por primera vez y la palabra que salió de mi pequeña boquita fue MAMÁ.

Fuí fuerte porque me ayudaste a resistir en la vida con tu gran corazón.

Aprendí de ti que era más fuerte el poder de las palabras que cualquier golpe que diera.

Crecí en mi yo interior porque siempre te tenía a ti para subirme la autoestima.

Lloré y lloré cuando las vicisitudes de la vida me dieron la espalda, pero tú siempre me rodeabas con tus brazos para susurrarme al oído que no es malo equivocarse, que las cosas malas me hacían más fuerte y que caer es ley de vida.

Resistí y resistí porque te tenía a mi lado aunque, a veces, desde lejos, tú nunca me dijiste una mala palabra, no me reprochaste decisiones que tú sabías de antemano que eran equivocadas. Yo no te hacía caso y pasado el tiempo descubría que tenías razón pero me arrullabas y me dabas los ánimos que necesitaba.

Un día de repente me encontré desprotegida porque te habías ido allí arriba donde nunca te abracería más, donde ya no tendría esa voz que me daba fuerzas y que no te volvería a dar un abrazo que me cargara las pilas. Habías abandonado tu cuerpo para que tu alma volara libre hacia tu nueva etapa.

Me hundí en lo más profundo de mi desesperación y no fuí capaz de salir a flote. Me ahogué sin poder respirar pero me propuse salir a lo más alto porque sino todo lo aprendido no tendría ninguna importancia y los valores aprendidos no habrían servido de nada.

Estoy remontando poco a poco por ti, por esa madre que un día volveré a ver y cuando eso suceda volveré a ser feliz.

¡Cómo duele la ausencia de una madre! Somos parte de su sangre, de sus huesos, de sus venas y ésto es lo que me ayuda a no rendirme, me ayuda a verme en ti.

Te quiero madre mía.

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

9 comentarios sobre “Oda a una madre

  1. Tus palabras tocan el alma, hermosa y conmovedora forma de elogiar su memoria…
    Te felicito por tu forma de plasmar el arte que corre por tus venas. Gracias por compartir, Elena.
    Las madres tienen esa magia en su interior, una bendición.
    Un abrazo enorme.
    Elvira

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