Publicado en Entretenimiento

Euforia, algarabía, emoción, espectativa, ilusión, todas estas emociones son indispensables para vivir, para llevar una vida libre de cortapisas y libre de impedimentos. Todas ellas nos otorgan ganas de vivir, ganas de descubrir, ganas de hacer planes, pero ¿qué pasa cuando una persona carece de cualquier sentimiento positivo y todo su mundo es un universo negro sin ninguna oportunidad futura para sobrellevar con entusiasmo su existencia?

Cuando ésto acontece todo tu mundo se encoge como papel mojado y empieza la tristeza, la melancolía, la desgana, en fin, empiezas a experimentar sensaciones que antes ni te habías imaginado. Entonces se instala en tu yo interior la negación y el rechazo por la vida ya que ésta no es importante para ti en ese momento. No hay nada que te sostenga para volar, sólo te queda un vacío en el corazón que no hay nada en el mundo que lo llene.

Un buen día estas emociones tal y como vinieron se van y tu cerebro no acaba de comprender porque ahora tienes ganas de existir, ahora adoras las cosas más pequeñas de la vida, cualquier sentimiento que experimentas lo vives con paciencia y con la importancia que se merece.

Nunca estás curada del todo de una depresión, pero con tratamiento y mucho esfuerzo un día todo el dolor desaparece aunque sientas esa tiniebla oscura encima de tu cabeza.

Cuando los sentimientos son positivos das importancia a aquello que verdaderamente es crucial para ser feliz y que no tiene nada que ver con las cosas materiales que algún día fueron innegociables para ti. Has oído muchas veces que en las cosas más pequeñas y cotidianas está la felicidad pero nunca lo entendiste.

Es necesario que pierdas algo para que lo sepas valorar y lo más patético, aunque comprensible, es que cuando eres jóven y despreocupado crees llevar el estandarte de la sabiduría para lidiar con todo. Das importancia a sensaciones inmaduras y materiales que con el tiempo te empotrarán en esa pared de realidad.

Quizás hay personas que jamás han recibido un revés en la vida y que no han experimentado el vacío en el corazón, y está muy bien, pero esas personas jamás valorarán la vida cómo aquellas que un día perdieron algo y lo volvieron a recuperar.

La dicha es una fortuna para quien la disfruta aunque esta ventura no esté presente todos los días ni a todas horas. Cuando seas consciente de ello y te valores olvidando a aquellos que te pisotearon, entonces habrás descubierto el grial de la felicidad. El perdón y la carencia de ira te harán libre para sobrevivir en paz.

Cuando estás henchido de dolor todo el mundo te quiere ayudar, todos quieren hacerte ver que lo que estás sintiendo es una irrealidad fabricada por tu mente, pero sin duda la mayor parte de tu renacimiento eres tú. Un día que ya no puedes más te das cuenta que sólo te queda cambiar o si no tu vida se consumirá entre el barullo de tus sábanas. Poco a poco te vas despertando de ese sueño profundo y vas adquiriendo más confianza en ti, te miras en ese espejo que tantas veces te destrozó y la imagen que miras es más condescendiente contigo.

Sé que sientes pavor a la realidad que te espera y te apena haberte hecho daño a ti misma, pero poco a poco esa melancolía crónica se desvanece y da paso a la conciencia positiva del día a día, lo que pueda pasar en un futuro ni tú ni nadie lo puede saber pero el hoy fluirá a su tiempo para que tú reorganices tu existencia.

La mente es a veces mentirosa y te muestra realidades que no son verdaderas por lo que antes de castigarte reflexiona con perspectiva.

Todo el mundo es importante para alguien, allí donde no te imaginas hay alguien sufriendo por ti aunque tú no lo sepas reconocer. Nadie está solo en el universo, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos o aquella persona que acabas de conocer y te ha regalado una sonrisa forman parte de tu realidad. Hasta esa persona desconocida forma parte de tu vida y puede llegar a ser crucial para que tu día cambie.

Quiérete más, empieza a mimarte, comienza a ser bondadosa contigo misma y vive……Habla y grita, aunque sólo sea para ti, y expresa aquello que te duele. No lo dejes en tu interior porque acabará echando raíces que en un futuro serán difícil de tallar.

E. M§

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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