Publicado en Entretenimiento

El bosque encantado

Un buen hombre pobre tenía que andar cada día unas dos horas para llegar al pueblo más cercano a vender sus frutas. Para acortar camino, algunas veces, se armaba de valor y cruzaba por un bosque oscuro con fama, por los lugareños, de ser un bosque encantado.

Empieza esa paz que deseas con pequeños gestos. Esas hadas que nos conceden deseos están en las pequeñas cosas…. IMagen copiad de Pexels

Él no tenía ningún temor porque lo único que quería era llegar pronto para poder vender toda su mercancia y llevar dinero a casa, porque cómo os he dicho, era muy pobre.

Un día adentrado en el bosque se le aparece un hada y le dice que por ser un hombre tan bondadoso le concede un deseo. Sólo puede darle uno, así que lo dejó pensar.

El señor se quedó un rato elucubrando y al cabo de pocos segundos dijo _lo único que quiero es la paz en el mundo_

El hada extrañada le dice, _pero ¿cómo pides eso si te podría dar riquezas para no vivir en la pobreza, o tierras de labranza con peones que trabajaran para ti, o un vehículo de transporte para que tus piernas no acaben tan cansadas?_

El buen hombre contestó:

_Mi querida señora, teniendo paz en el mundo no habría pobres en el universo, nadie lucharía por tener más poder que su adversario, no habría poblaciones muriéndose de hambre porque las riquezas se repartirían y si todo fuera así, yo también tendría lo necesario para vivir cómodamente. _

Imagen copiada de Pexels

El hada lo miró con cariño pero con pena le contestó:

_¡hombre bueno cómo los haya! , me has pedido lo único que no te puedo dar porque esa paz sólo depende de la condición humana y en la elección del ser humano no puedo interferir_.

El hada siguió

_pero cómo eres tan buena persona y no has sido egoista te voy a dar tierras y máquinas para trabajarlas, una casa y lo suficiente para que no te falte la comida_.

Y es que el ser humano es el único que puede cambiar el rumbo del mundo. No se nos mete en la cabeza que el mal que ocasionamos nos alcanza a todos..

No compredemos que la disparidad entre la riqueza que existe frente a la pobreza de otros acabará destruyendo la humanidad. Esta pandemia nos ha hecho conscientes más que nunca que la humanidad puede ser destruida en cualquier momento. No somos invencibles…..

Esta maldad, egoísmo y ansia de poder que cada vez nos aleja de la tan ansiada paz, acabará en el exterminio de los que sobren para que sólo unos pocos se queden con un trozo del pastel.

Un granito de arena no hace una playa pero la suma de todos si, así que a ver si nos ponemos las pilas y empezamos a cambiar el mundo con cosas pequeñas y que estén a nuestro alcance. Si poco a poco la bondad va ganando terreno todos nos beneficiaremos. Tenemos que elaborar una cadena de favores para que el mundo cambie.

Respesta para que te respeten, no juzgues, no critiques y no olvides que nadie está en los zapatos de nadie.

Elena. M§

https://www.elmundodeelena.es/

Autor:

He aprendido a disfrutar con las cosas pequeñas y con las buenas personas que me rodean.

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